Dispositivos médicos pueden dar un giro a la salud de los mexicanos

El presidente Andrés Manuel López Obrador habla de una gran farmacia que cuente con todas las medicinas, pero se le olvida que para que un paciente tenga una buena atención, también se requieren de dispositivos médicos, que son tecnología de vanguardia en constante desarrollo. Por ejemplo, un glucómetro para diabetes, una prótesis para cadera, un catéter venoso, hasta salas de hemodinamia que evalúan el funcionamiento del corazón o una tomografía por emisión de positrones (PET CT) para detectar tumores cancerígenos.

Si bien el mercado de dispositivos médicos ha crecido internamente, todavía no está en los niveles que tienen las exportaciones, donde México ocupa el séptimo lugar a nivel mundial y el primero en América Latina.

Somos una parte importante en la prevención, diagnóstico, tratamiento, monitoreo y rehabilitación de la salud de los mexicanos, asegura Héctor Orellana, presidente de la Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID), que agrupa a 44 empresas globales y da 140 mil empleos. Y quién lo dude, sólo basta recordar que en la pandemia por covid-19, las pruebas para detectarlo, la necesidad de tener un oxímetro y los ventiladores artificiales salvaron la vida de muchos mexicanos.

El balance para este sector no es malo, pero se requiere de más coordinación y que el gobierno volteé a ver a esta industria. Al igual que los laboratorios de medicamentos, las empresas de dispositivos médicos no la han tenido nada fácil en este sexenio ante tantos cambios en el Sistema Nacional de Salud. Primero, el diálogo fue con la Secretaría de Hacienda, luego con la UNOPS, después con el Insabi y ahora con el OPD IMSS-Bienestar.

Y si bien han tenido apertura al diálogo con la Cofepris, que hasta les creó un área de Dispositivos Médicos para que trataran todos los problemas que tuvieran, lo cierto es que hay un rezago de 18 mil dispositivos médicos para diversas enfermedades, que están en la espera de obtener un registro sanitario.

Lo cierto es que hay muchos hospitales públicos, sobre todo los recién creados, que están siendo equipados con lo más avanzado de la tecnología, pero hay un rezago en equipos médicos, los cuales carecen de mantenimiento o falta de personal que los sepa manejar, y todo ello, impacta a los pacientes.

Aunado al mercado negro de dispositivos médicos que se ha incrementado en México, así como el reúso de equipos que no garantizan resultados certeros en la salud del paciente. Todavía hay mucha inequidad y falta de accesibilidad de dispositivos médicos de alta tecnología en nuestro país, que en otras naciones ya los tienen y que han dado un giro a la salud de las personas.

ABATELENGUAS

Sólo dejaré este dato. Con la administración de Vicente Fox, se creó el Seguro Popular y el edificio sede se ubicó en la calle de Gustavo E. Campa, en la colonia Guadalupe Inn, alcaldía Álvaro Obregón, en la Ciudad de México. Llegó el Insabi, sólo se cambió el nombre del programa, pero todos los trabajadores siguieron laborando en ese mismo edificio. Y ahora que desapareció, ¿dónde creen que será el edificio sede del Organismo Público Descentralizado IMSS-Bienestar? sí, en el mismo edificio que fue primero del Seguro Popular y luego Insabi. Este edificio parecería que se convirtió en un set de grabación de una misma película. Ojalá que ya no haya una cuarta versión.

BAJO EL MICROSCOPIO

Ya lo había advertido el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, que tendrían que ser regulados los más de 16 mil consultorios adyacentes a farmacias, que se han convertido en el tercer brazo de atención de millones de mexicanos que prefieren ir a estos establecimientos para consulta médica, pues es más rápido y barato, que a las instituciones como el IMSS o el ISSSTE, donde hay que levantarse temprano para conseguir cita y después esperar horas para ser atendido por el médico. La iniciativa de la Comisión de Salud en el Senado va para allá. Buscará regular la operación de estos consultorios y que no se condicione la atención médica con la compra de medicinas, que el personal médico esté contratado de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo y que se cuente con equipo para la atención del paciente. Bien por ello.

 

Fuente: Excélsior

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