Dispositivos médicos, el gran superavitario

Una de las industrias en México que viene acrecentando su de por sí pronunciada balanza comercial superavitaria es la de dispositivos médicos. Lo que exportamos como país de este tipo de productos registra una tendencia alcista desde hace más de una década, de modo que los montos de exportaciones se han quintuplicado en cuestión de 3 quinquenios.

Lo que se vende al mundo de dispositivos médicos hechos en México pasó de 2,600 millones de dólares (mdd) en el año 2003 a 10,700 mdd en el 2020.

En tanto, lo que compramos al mundo en ese renglón pasó de 1,400 a 5,200 mdd en el mismo periodo. Es decir, es una industria que se ha expandido notoriamente alcanzando una balanza favorable para México que genera divisas, la cual pasó de 1,200 a 5,400 mdd en los últimos 18 años.

Esto de acuerdo con un reporte del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) que es parte de la colección de estudios regionales y sectoriales y en el cual se ofrece un panorama de la producción, el empleo, las remuneraciones, los precios y los flujos de comercio exterior de esta industria.

Es un sector que produce una muy diversa gama de insumos de salud, desde los más sencillos como cubrebocas, gasas y demás material de curación, hasta los más complejos electrónicos de imagenología y de diagnóstico como resonancia magnética y electroencefalógrafos.

Al ser presentado ayer 13 de diciembre, junto con la Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID) integrada por 43 empresas del ramo, su presidente Alejandro Paolini comentó que este estudio formaliza las cifras que colocan al país como octavo exportador mundial en este ramo y el primero de América Latina. Además, le da sustento al crecimiento de doble dígito que el sector viene registrando y que, como se ve, podrá sostenerse hacia adelante.

Aún más, en el contexto internacional de ver cómo acercar y acortar las cadenas de insumos (nearshoring), esta rama busca reducir sus importaciones y reemplazarlas por proveeduría local, algo que es un área de oportunidad para empresas mexicanas productoras, por ejemplo, de resinas sintéticas que son muy demandadas y en su mayor parte son importadas.

Se habló en la presentación del gran reto que significó la pandemia no sólo por la alteración internacional en las cadenas de insumos sino en particular por lo que toca a la recomposición brutal de la demanda, pues tanto hubo aumentos desmesurados de compra de ciertos productos como caídas desmesuradas en otros y ello implicó también vaivenes de precios en función del segmento, pero estos ya regresan a la normalidad.

Un punto que preocupa es el de la piratería no sólo por el daño y competencia desleal que representan para la industria, sino sobretodo por el riesgo sanitario que implican para los pacientes al ser productos que no cumplen con los requisitos regulatorios y, por tanto, su mal funcionamiento puede repercutir en la salud de quien los usa.

Héctor Orellana, director general de Medtronic que tomará posesión como presidente de AMID en febrero del 2023, comentó al respecto que buscar cómo apoyar a la autoridad en el combate del mercado ilegal es uno de los retos hacia adelante pues la industria de dispositivos médicos es debidamente muy regulada y el hecho de que entren al mercado productos sin control o tecnovigilancia genera riesgos muy serios en todos sentidos. Aparentemente son más baratos pero en los hechos terminan siendo más costosos. Otro reto es que haya mayor consumo nacional de dispositivos médicos y como parte de ello generar conciencia sobre la salud basada en valor.

Es interesante el papel que con este tipo de reportes está asumiendo el INEGI con diferentes industrias, porque por ejemplo para AMID la desaparición de ProMéxico había significado una gran pérdida en particular en la recolección de cifras. Ahora INEGI de manera inteligente está asumiendo esa función.

Insabi rebasado, Compranet detenido

El Insabi volvió a incumplir sus tiempos y sigue empantanado en la compra anual de medicamentos. Tantito porque no tiene gente suficiente ni preparada, y otro poco porque se cayó el sistema de Compranet. Había dicho que el fallo de la licitación para el abasto 2023-2024 se daría el 5, luego que el 12, y ahora no se sabe para cuando pues hasta ayer 13 de diciembre, seguían en ascuas todos los proveedores que ofertaron. Y así como se ve la cosa seguirá el desorden en el abasto de medicamentos y demás insumos de salud al menos para los primeros meses de 2023. De por sí estaban muy apretados los tiempos e Insabi exigía empezar entregas en enero. Ahora por sus mismos retrasos, ello será imposible. La industria prevé que haya muchas claves desiertas (estiman se asigne no más del 60%) y, en su caso, ello derivará -ya sabemos- en más adjudicaciones directas, oscuras y a conveniencia de quien las ejecute. Pero el mayor riesgo es sanitario, derivado de las claves que se asignen a empresas de la India (se estima que podrían cubrir hasta 15% de claves de genéricos) pues hay muchas que están ofertando precios más bajos que la industria nacional, pero sin cumplir las exigencias del regulador sanitario mexicano. Aquí el problema es quién responderá ante cualquier falla con un medicamento adquirido sin registro de Cofepris y sin empresa que lo represente en el país.

 

Fuente: El Economista

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